viernes, 20 de abril de 2012

Plumas ajenas #2: Martín Medrano

Hoy tenemos el inmenso placer de presentaros a este talentoso dibujante argentino nacido en La Plata (tripero, para más señas) y barcelonés de adopción.


Para comprender el arte de Martín Medrano uno debe emplazarse a medio camino entre el apunte realista y la caricatura, lo particular y lo general, la crónica ácida y el costumbrismo perspicaz. También debería, a ser posible desplazarse por alguna geografía imaginaria cercana a lo populoso abigarrado, como un Napoli radiante de calle estrecha con tendedero repleto de ropa multicolor por todo techo, o una Barceloneta de salitre y pescado frito que el dibujante siempre llevará en el corazón, o tal vez al modo distraído de esa Vila de Gràcia en la que actualmente mora.

Pero uno también debería intentar colarse por el balcón o la cerradura de su callada morada, pasar por esa inquieta librería en la que renacen Faulkner, Joyce, no nos queda muy claro si Mann o Proust, y siempre Saer, y acceder a la acogedora semipenumbra del escenario-atelier en el que crea, se gana la vida, se nutre, se deja acompañar por el eterno Miles Davis y por una nunca vacía ni repleta garrafa de vino tinto siempre presta a ser liberada de la inacción por cualquiera de sus colegas de συμπόσιον, en medio de una extraña mezcla de conversación-reflexión-evocación-diletancia-disputa-manía-delirio-aspaviento indómito en el que, calada tras calada, Martín se muestra indomable -y a veces implacable- zafador. Es en dicho espacio de encrucijada donde reposa la última coordenada para incursionar en su obra, una impresionante reproducción de Los proverbios flamencos de Brueghel el Viejo (regalo de un colega generoso e inspirado), paisaje ideal para dejar volar la imaginación hasta estacionar en la nocturnidad de alguno de los dibujos propios que lo circundan.

Como este "Fauna y... fauna de una plaza", ilustración caleidoscópica que interroga la realidad desde una perspectiva de trazo crítico y barniz benevolente. La aparente trivialidad de la bulliciosa escena se desvanece una vez nos dejamos seducir por el detallismo del orfebre, la minuciosidad del relojero, que convidan a posar la mirada en los diversos personajes -humanos o animales-, a perderse por los vaivenes y los recovecos de unos historias que, en su implosión de lo imprevisto, trascienden lo cotidiano y nos revelan el latido de autenticidad de nuestras existencias absurdas, desesperadas, anhelantes y anómalas, teñidas de irredenta y efervescente melancolía.


(Para poder observar la lámina en su plenitud no tenéis más darle con el ratón.)

2 comentarios:

  1. Más información sobre Martín Medrano en: http://elpais.com/elpais/2013/06/24/eps/1372073126_549731.html

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  2. O en: https://m.facebook.com/events/491288511062475?view=permalink&id=491815297676463&ref=3

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