domingo, 9 de mayo de 2021

provisional

hasta que el nudo se deshaga igual que se ha hecho.
(Luis Martín-Santos)

agua de depósito y tuberías de plomo, humedades en paredes y techo, suelo hidráulico desvaído, 
mobiliario años sesenta, ventanal de galería con la madera astillada: después de tantos años, y a la espera del siguiente viraje, el destino -que no el azar- le reintegra a la casa que le vio nacer. la fría lentitud de las primeras noches lo reafirma en la provisionalidad del lance, y en lo disparatado -a pesar de las incomodidades- de plantearse una reforma.

días más tarde, instaladas las niñas, acortan la sobremesa para estrenar las acuarelas y témperas recién compradas. en un alto en su inspiración, la mayor repara en una junta levantada en el tosco empapelado puesto por los últimos inquilinos. sin esperar al consentimiento o la regañina paternos, se pone a rascar y estirar con midriática impaciencia, hasta que -¡abracadabra!- resurge a la luz el estampado de los abuelos. tras la sorpresa inicial, comienza el interrogatorio filial al padre, en un gozoso parloteo especular de infancias que adquiere su máxima policromía conforme se filtra del subconsciente la materia de los sueños.

ya oscuro, leído el cuento y arropadas las nenas, mientras busca en la red algunos poemas para analizar en clase, su mirada se distrae en el desgarrón con el papel pintado reaparecido. cambia de pantalla y anota la primera frase que le viene al vuelo. satisfecho con el resultado, se sirve un vino antes de proseguir. adónde le lleva todo ello no lo sabe, solo que el tiempo se desarma entre líneas. hasta que suenan las dos en el campanario cercano y se dice que es suficiente. antes de acostarse, comprueba el sueño de las pequeñas, sin extrañarse siquiera de que ya levanten metro y medio del suelo. como tampoco se asombra al constatar por los sonidos que llegan de la calle, cómo el escenario de su infancia y su regreso -paulatinamente surcado por una miasma trendy, gentrificadora- ya no es el suyo; si acaso, el de su memoria y su resignación. 

solo entonces toma conciencia del hábito que en la última década fue adueñándose de sus tardes y sus noches. tardes iluminadas por el ritual de la lectura, los dibujos de las lelonlas y la contemplación de las nubes, patios y balcones del interior de isla. noches en las que, espoleado por el latido febril e íntimo de Miles y Trane, brotó la necesidad de la escritura, sin concesiones ni prisioneros, bregando con la palabra o eclipsándose en ella, al acecho de una imagen del caos que, proyectada sobre los claroscuros del ser, arañara un sentido al vacío.

con el desayuno, su mirada vuelve a posarse en el empapelado de sus padres. momento quizá -aniquilada toda credibilidad de provisionalidad- para retomar la postergada reforma, aun a riesgo de clausurar tan bizarro universo.

8 comentarios:

  1. Creo que puedo entender su descoloque. Su impoema -tiendo a interpretarlos como autobiográficos pese a que a menudo luego soy sacado de mi error- me ha remitido a la casa en que pasé mi infancia y juventud, con la cual soñé y soñé durante décadas. Creo que siempre la echaré de menos, aún hoy fantaseo con la idea de volver a entrar en ella. El caso es que al leer provisional me he acordado incluso de cómo era el papel de la pared de mi cuarto cuando era un niño. Aquel universo, en mi caso, fue clausurado sin remisión.
    Un cordial saludo

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    1. El hecho de que un texto pueda evocar en el lector su propia magdalena o epifanía es sin duda uno de los mejores elogios que puede recibir, así que muchas gracias por sus palabras.

      Por lo demás este texto es tan autobiográfico que es probable que, al menos por un tiempo -el que sea-, suponga un punto y aparte en la ya larga trayectoria de 20añosnoesnada. Eso sí, nos seguiremos viendo en sus Lamentos.

      Un cordial saludo.

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  2. !Ah!, me quedo un poco desconcertado, e intrigado, con ganas de que se explaye un poco aunque respeto, claro, si prefiere guardar silencio.

    No hace falta que le exprese mi deseo que la travesía prosiga si es necesario por otros medios y de que las corrientes, marinas o no, le sean favorables.

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    1. No hay intriga, apreciado Gatopando. Simplemente que, por diversos motivos, y el fundamental es de tipo creativo, creo oportuno darme un tiempo sin publicar más entradas. Ha sido una aventura apasionante, sin duda, que fue de la mano tanto de los propios cambios y circunstancias personales, como de los del país. Y ahora es el momento no tanto de descansar, como de reflexionar y sobre todo buscar y tal vez hallar nuevas vías para la inspiración.

      Gracias por seguirme a lo largo de los años y, en especial, por sus siempre interesantes aportaciones. Un cordial saludo.

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  3. No sólo le entiendo sino que un poco también le envidio. !Feliz travesía!

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  4. Yo protesto.
    No me parece justo, para todos los que leemos sus entradas desde hace casi diez años.
    Las vamos a echar mucho de menos. Cada vez que publica una nueva me parece mejor que la anterior. Esta es emocionante, de las del nudo en la garganta.
    No se nos vaya, Nadie. Aún no.

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    1. Apreciada M.T. Como siempre ha dado en el clavo. Es el mantenimiento de esa emoción que usted comenta la que ahora veo peligrar. De ahí que haya decidido tomarme un respiro. Irme, irme, no me voy a ninguna parte. Si acaso tomar aire, coger ideas, reflexionar. Sin prisas, eso sí.

      Aprovecho para darle las gracias por su fidelidad y comentarios a lo largo de todos estos años. Un cordial saludo.

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