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lunes, 26 de septiembre de 2016

γνῶθι σεαυτόν / gnosce te ipsum (tríptico cuadrado)

buscándose a sí mismo, se encontró con otro...

era tal la aceleración con la que conducía sus palabras y actos, tan grande su necesidad de dejar atrás el horizonte, que el comentario más repetido en su funeral fue que había sido una lástima que se perdiera el enorme placer de haberse conocido a sí mismo...

su yo más preciado era aquel que afloraba en los sueños, delirios y deseos inconfesables de otros...

sábado, 16 de julio de 2016

Ø

tras salir del depósito, había gastado la tarde en emborronar cuartillas, contemplar fotografías y eclipsarse en dosis diversas viendo correr las nubes a través de la ventana. hacía tiempo que frente al dilema entre acción y pensamiento, había optado por la expresión de una amargura que se le antojaba tan inevitable como fingida. despacio, mañana, quizá, para qué: no encontraba un sentido a nada de lo que hacía o deshacía. así que, a la espera de la reaparición del ACORDE AMARILLO IMPOSIBLE, se brindó tácitamente a reformularse como Ø

jueves, 14 de julio de 2016

palimpsesto



dada la íntima convicción de A del carácter palimpséstico de la naturaleza humana, no resultó nada sorprendente que, al término de su incesante pesquisa alrededor del yo originario, A tan solo pudiera reconocerse a sí misma en la reescritura de Ω

domingo, 11 de octubre de 2015

el instante

Imagen cortesía de Alma Estela M.-M.

despojarse hacia dentro,
vaciarse por fuera,
hasta alcanzar la epidermis 
de la sombra, el límite
donde la nada
embiste al unicornio
y lo exhorta a elegir
entre la claridad
o el deseo.

viernes, 14 de agosto de 2015

autorretrato


después de contemplar el resultado durante horas

(solo interrumpidos por el bosquejo de alguna discusión sibilina y el enojoso relincho de un unicornio estarcido ebrio de protagonismo)

seguían sin ponerse de acuerdo en la cuestión del alma de cuál de los dos, artista o retratado, reflejaba con fidelidad la obra.

viernes, 24 de julio de 2015

iluminación

y te interrogas sobre cómo es posible que en una tarde cualquiera del presente mes de julio (uno de los más sudorosos y sedientos de los últimos tiempos), subiendo por rambla Catalunya (un paseo extrañamente inhóspito para ti -y ello a pesar de las dos hileras de tilos que lo flanquean-), SÚBITAMENTE, mientras esperas frente a un paso de peatones, ACONTEZCA LA ILUMINACIÓN en la contemplación absorta de una lona publicitaria con una imagen fotográfica realizada en ángulo picado en la que las hojas de un bosque de cerezos en flor descubren el paseo en barca de un hombre y una mujer. pero hoy no son Adán y Eva los que te hacen olvidar la cotidiana pugna en tu mente entre problemas personales, familiares y laborales, por una lado, y los diversos efectos narcóticos del vino, el rock y la creación literaria, por el otro; es la paleta de rosas y blancos con sus armoniosos destellos la que, paulatinamente, se adueña de tu yo daltónico para confiarlo, por un soplo o latido de tiempo, a la luz.

martes, 7 de julio de 2015

lo sabían

todos, pero todos, lo saben
(Ch. Bukowski)

lo supo su madre desde el momento en que notó el calor de su cuerpo ingrávido; también su padre, nada más entrar en la sala y mirar a su esposa; lo supieron sus abuelos, el personal sanitario, incluso las espléndidas flores robadas a mayo por las visitas.


habría puesto la mano en el fuego aquel astrólogo tan famoso de la televisión, pero no la cautelosa quiromante; y aunque expresaran sus dudas rayos, truenos y nubes, lo habrían corroborado las vísceras de las aves que tantas veces le vieron encaramarse al viejo limonero del jardín; por supuesto, lo sabía su hermano -con un alto grado de complicidad-, así como la aguerrida clase del primero b al completo -incluida aquella chica tan mona que siempre sonreía aunque nunca se enterara de nada-; tampoco fue desconocido para la directora, ni para el obstinado jefe de estudios ni, como es fácil de entender, para Pitágoras, Newton, Cervantes, Mozart o los Reyes Católicos; todos ellos lo sabían.



lunes, 23 de junio de 2014

nadie, ¿espejismo o remiendo?

nadie
una mascarada de miradas, lecturas,
opiniones, gestos, deseos o
malentendidos ajenos,
con los que (re)(de)construir
una seudoidentidad
aplazada
a la que tachar de propia,
y de la que estar sujeto, colgado, absorto...
como ante un espejismo remendado

viernes, 22 de febrero de 2013

La llama(ra)da (improvisación queda)

if you have to sit there and
rewrite it again and again,
don't do it.
(Hank Chinaski)

Algunas imágenes derramándose del venero de su cabeza, alrededor de la enunciación de una poética jugada -cómo no- en el incandescente dado de la palabra, en ese instante mortalmente eterno en que la página se atrinchera en su silencio: el restallido de la última bofetada; la embocadura del cañón de un revólver haciéndose un hueco entre sus dientes; una hechicera auscultando las fauces del lobo; la puerta del quirófano cerrándose a su paso; una hiena, dos hienas, tres hienas; tres pilas de platos sucios en la cocina y dos ausencias pasadas por agua; la mirada perdonavidas de quien hace meses que sospecha que ya no es él ni nunca lo fue. Calle abajo siente restallar el látigo de la vida, se duele del hombro, del labio, de todos y cada uno de sus esfínteres, porque sabe que de poco le servirá esta vez (no hay atajo que conduzca al poema) arrogarse el papel del impostor.

martes, 1 de enero de 2013

Magnífico año para decir adiós (1ª parte)

Se abre el telón y sale... ¿Cuánto chistes podemos reunir bajo el paraguas de tan absurdo prólogo? Tal vez un número no mucho menor al que obtendríamos de reunir adioses en estaciones ferroviarias, lágrimas en días de vino y rosas, risas secuestradas por un tribunal de cómicos incapaces de aceptar la nada alquímica mudanza de las carcajadas en sonrisa piadosa y llanto de candilejas.

Pero a lo que íbamos, se abre el telón y aparece... ¿qué? ¿un pelmazo del pasado? ¿un evento consuetudinario que acontece en la rúa? ¿un plátano isósceles? No, es simplemente un tripudo y trasnochado Ulises, odiséacamente en cueros salvo por unas ridículas pantuflas, dirigiéndose -no queda muy claro- si a la letrina o al mueble-bar a por un último trago de ouzo.

Podría ser el inicio de algún acto de una (mala) comedia de Aristófanes. Si encima el Politropos pisara una rana, y la rana croara "Mari-ano" como un loro (o mejor aún, "Mas! Mas! Mas!" con intermitencias orgásmicas), el delirio nos llevaría a un (mal) sketch del añorado Pepe Rubianes. Viene esto a cuento, desocupado y seguramente embriagado o resacoso lector, mon semblable, mon frère, porque lo que te espera a partir de aquí, si eres capaz de seguir aventurándote por esta entrada tan falaz como ruin, en este día-residuo de reseteo anual y trueque de malos por peores augurios, es una auténtica chaqueta mental tamaño récord Guiness y que, por supuesto, podrías perfectamente evitar, sin ir más lejos, dirigiendo el cursor hacia la sección BLOGS QUE OJALÁ HUBIÉRAMOS CREADO NOSOTROS de esta misma bitácora. Avisado quedas. Prosigo.

martes, 14 de agosto de 2012

La casa de Jacinto

Jim ni siquiera estaba borracho, pero su energía se estaba desvaneciendo. Más tarde, Ray comentó que había visto toda la energía psíquica de Jim salirle por la parte superior de la cabeza. Yo no vi nada de eso,
pero, efectivamente, daba la impresión de que Jim
había perdido toda su fuerza vital (John Densmore).

Es turbia la pereza. Como un gemido en la pared. Una copa de vino deja el fértil tacto de las yemas de tus dedos para iniciar la danza alrededor de la bombilla del escritorio, como uno de esos estúpidos insectos que nunca sabrán cómo han llegado pero no renuncian a marchar. Piensas en tu estómago vacío, y en lo terriblemente cotidiano que llega a ser el ser. Y rebuscas en los bolsillos de antaño y te das cuenta de lo mucho que añoras los periódicos deportivos de entonces, la ingenuidad picarona de tus amigas, el secreto a voces que nunca dejaba de oscilar como una imprecación ante los surcos ciegos que te anunciaban una nueva y flamante canción.

Hyacinth House, la casa de Jacinto, "posiblemente la canción más triste que Jim escribiera", según Densmore, quien también vio en ella una metáfora de la historia de esas otras puertas de la percepción: Ray -y el resto de The Doors-, el apolíneo; Morrison, el dionisíaco. Todo acorde con aquella primigenia lectura de un joven Jim,  Die Geburt der Tragödie, hasta que se rompe el equilibrio y Apolo mata (sin ni tan siquiera desearlo o provocarlo) a Jacinto, tremenda ironía metafórica, con el inicio del verano de 1971 (la vida puede ser contemplada como una paradoja tan bellamente natural y matemática como para hacer que toda creencia religiosa bese el suelo de la credibilidad del lloro de un niño de tres años).

domingo, 12 de agosto de 2012

Hestío y acción

...y podrías enloquecer, o burdamente sentirte otro, en un sudario de hierros acolchados, protegido de sonrisas solares y campanadas a destiempo. Como también podrías maniatar tu cordura, arriesgarla en el abismo de tus labios, rouse ou noir, manque ou passe, un golpe de azar jamás abolirá... un día bastardo. Y entreabres la cortinilla con el pie derecho, calcinando la memoria en la escucha del fin de las puertas y un molesto ventilador a modo de marcapasos. Es entonces cuando caes en la cuenta de que por muchas travesías que te otorgaran los dioses, siempre acabarías aquí, es esta estéril fotografía, preso de las sombras azules, a ella te podrían haber devuelto tanto la tibia noche de una pensión romana, antiguo lupanar, según la patrona, de Calígula; como un branquial atardecer en la que una hermosa ola marina se entretenía deshojando tu miembro fláccido y despellejado de tanto joder; o una sobremesa eternizada en instante, en la que dos pequeñas jugando bajo las patas de una mesa vacían la clepsidra de tu sueño de patio con ciprés, palmera y naranjo bastardo.

Y volteas tu cuerpo con la pesadez de quien se sintiera eje equinoccial del dolor. El alma contraída en una mañana maldita como un nervio eléctrico. Nada pudiera parecer que lograra calmar tu terror a la soledad de la vejez que deviene infancia sin padres. Y el mudo temblor de una hoja te devuelve a la lectura. "Je m'accoude à la table, la lampe éclaire très vivement ces journaux que je suis idiot de relire", así que el laberinto te arrumba a la sombría luz de Pier Paolo Pasolini, a su combate cuerpo a cuerpo con la poesía. 

domingo, 29 de julio de 2012

Rayuela #7

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.    

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.


viernes, 27 de julio de 2012

Correspondencias #6

...ese límite que, al modo del horizonte,
convoca a lo ilimitado...

Penetrar en la luz, o dejarse habitar por ella, ser luz, acabarse en luz, hacia el centro de la luz, hacia su océano, hacia el vértice en que ella deviene oscuridad. El ángel que guía o el ángel que emerge, el ángel que cae o aquel otro que es viento. Se erigen los caminos para alcanzar a Dios, cuando el verdadero camino es de descendimiento hacia la noche, sangre, Gólgota, cenizas, sombra, nada. "El duende no está en la garganta". "...sube descendiendo" ...hacia (desde) el vientre de la cueva, escenario donde se arma el engaño... fuente de toda luz. Visión y ceguera. Llama de amor viva y nagual. Aullido y reptil. Dionisíaco y apolíneo. Santidad y prostitución. Azar y necesidad. Entusiasmo y quietud. Mito y logos. Musa y duende. Maga y Oliveira. Estudiantes y Gimnasia. Sol y La menor disminuido. Satisfaction y Let it be. Conciencia de visionario y maldita faena. Querencia solar y atracción por el abismo. "Él busca por sí mismo y agota en sí mismo todas las formas de amor, de sufrimiento, de locura, todos los venenos".

miércoles, 4 de julio de 2012

Hay dos modos de conciencia

Leemos en un ensayo de M. (un dicharachero, apasionado y caótico profesor de secundaria, al que tuvimos el placer de conocer en casa de A., en Barcelona), las siguientes palabras al respecto de las ideas de José Ángel Valente y Antoni Tàpies:

"Se trata de una reflexión en la que se describe nuestra época como un tiempo de miseria, un período en que el olvido de lo sagrado (condenado a la mudez y al descrédito por el ruido del pragmatismo a ultranza) ha traído consigo para la poesía y las artes en general la pérdida de su horizonte gnoseológico, que estos autores reivindican. Por supuesto, no se trata tanto de negar el conocimiento de base racional o lógica, como de hacer patentes los límites del mismo. Sin embargo, se censura esa concepción del conocer orientada a la sola adquisición de una serie de habilidades de carácter técnico, al tiempo que se propugna una práctica del arte y de la poesía como vía de acceso a un conocimiento de tipo hermenéutico.

sábado, 2 de junio de 2012

La épica y la mística

¡También es casualidad! Estábamos ayer a última hora de la tarde a punto de cerrar el chiringuito cuando hete aquí que aparece nuestro buen amigo Martín Medrano con un par de botellas de vino tinto, y sobraron ganas para multiplicar panes, peces, olivas, hamburguesas, aspavientos, risas y lo que hiciera falta, e improvisar un señor συμπόσιον que, más allá del habitual comentario de arranque alrededor de la troglodítica política de nuestros des(Gobiernos), nos llevó pronto a otro de nuestros temas estrella favoritos: el fútbol de hoy frente al de ayer, o lo que es lo mismo, el deporte rey "made in gimnasio" frente a la épica y la mística de los "únicos e inigualables" (con permiso de Messi).

Lo cierto es que el inicio de la conversación fue de antología, con un impresionante despliegue de sesudas argumentaciones alrededor de la Liga, la Lega y la Premier en las cuatro últimas décadas, dejando los matices para puntuales pero impactantes apuntes sobre fútbol "argento". Claro que, conforme el vino espesaba nuestros respectivos aparatos circulatorios, las tesis y los impactos dieron fueron cediendo terreno al mucho más entrañable campo del anecdotario vario: Alfredo di Stefano llevando la pelota de punta a punta del campo con 35 tacos en sus botas en su quinta final europea; aquel otro inolvidable jugador blaugrana del equipo de las "cinc copes", excelente goleador como mujeriego y borrachín, y al que siempre empujaban hacia la ducha -por supuesto, con agua gélida- para que pudiera saltar al campo en condiciones. Por su parte, Martín nos explicó un caso parecido al de don Alfredo, pero de un vecino suyo de ¡ochenta tacos! Fue justo antes de que nos arrastrara a los infiernos de la melancolía y la nostalgia irremediables, cuando mirando fijamente al crepúsculo sentenció que los cambios sufridos en las dos últimas décadas por el fútbol y el deporte en general habían condenado al olvido toda aquella épica de antaño para siempre jamás.

lunes, 30 de abril de 2012

La unidad y la imagen

LA IMAGEN, aun considerada en sí misma, es múltiple, aunque esté sola. La conciencia la sostiene sabiéndola imagen. Y la posibilidad se abre a su lado; podría ser diferente y es quizás así, tal como se da a ver. Su ser de abstracción no le da fijeza, más que cuando un intenso sentimiento se le une. Y entonces asciende a ser icono: el icono forjado por el amor, por el odio, por el concepto mismo, especialmente cuando la imagen encierra la finalidad.


(Texto de María Zambrano, Claros del bosque; fotografía de:  Bianca Van der Werf, "Dreams of White").

jueves, 15 de marzo de 2012

Ιθάκη, hermosa a toda hora

Esta es mi isla y esta es una de sus playas para mí más queridas, pues en ella fue donde volví a sentir en la planta de mis pies ese tacto singular que tiene la patria. Patria, sustantivo rotundo y abstracto por un igual, nutricio y embarazoso, diamantino y arrojadizo, incluso -especialmente- contra uno mismo: "Yo no sé si te miro / con amor o con odio / ni si eres más que tierra / para mí", en versos de Valente.
Naturaleza severa, hostil, la de patria, cristalización del masculino sacrilegio de la profanación del enigma de la maternidad (¿para cuándo las matrias?). Para cuándo esa otra idea, la del lugar y sus lugareños, o nuevamente en palabras de Valente, que suscribo desde lo más hondo de mi sentimiento itacense: El lugar no tiene representación porque su realidad y su representación no se diferencian. El lugar es el punto o el centro sobre el que se circunscribe el universo. La patria tiene límites o limita; el lugar, no. Por eso tal vez fuera necesario ser más lugareño y menos patriota para fomentar la universalidad".
Un ecumenismo que también emana de aquella célebre intuición de Rilke, Baudelaire o Wordsworth, entre otros, la de una patria identificada con el tiempo detenido de la infancia, la eterna luz del abrazo fraternal, de la camaradería y los juegos, de aquellos soleados días azules de Machado en los que la lluvia tal vez solo fuera leve fragua en la que poner a prueba el mito.
Lugar e infancia, categorías de la memoria, hendidura del deseo forjada en el blanco fuego del exilio, tal vez la una metáfora de lo que es la verdadera patria.
O tal vez presentir el innacimiento de una noción marginal, la de impatria, informalmente acuosa e ingrávida, indolente y deleble, inconstruida alrededor de un grito primigenio lanzado al mar, insemejada a una nube en el cielo, al segundo poema o a la penúltima canción, al roce de la intrascendencia con la yema de los dedos, al instante y al inlugar (solitaria playa, sórdido callejón, tálamo nupcial o lupanar) en que sentirse indeseado por primera, centésima o última vez.

martes, 6 de marzo de 2012

"Wovon man nicht sprechen kann, darüber muss man schweigen"

Pero ciertamente, ¿debemos renunciar a -intentarlo al menos- expresar lo inexpresable? ¿No son precisamente las experiencias más inefables aquellas que nos dan, si no un sentido a ella, sí un atisbo del resplandor que es nuestra tenue existencia? ¿Es todo pura ilusión, superchería, absurdo ruido -incluso, especialmente la poesía- para sortear el vacío? 

6.521. La solución del problema de la vida está en la desaparición de este problema. ¿No es esta la razón de que los hombres que han llegado a ver claro el sentido de la vida, después de mucho dudar, no sepan decir en qué consiste este sentido?
6.522. Hay, ciertamente, lo inexpresable, lo que se muestra a sí mismo; esto es, lo místico.
6.53. El verdadero método de la filosofía sería propiamente este: no decir nada, sino aquello que se puede decir; o sea, las pro­posiciones de la ciencia natural –algo, pues, que no tiene nada que ver con la filosofía–; y siempre que alguien quisiera decir algo de carácter metafísico, demostrarle que no ha dado significado a ciertos signos en sus proposiciones. Este método dejaría descon­tentos a los demás –pues no tendrían el sentimiento de que estábamos enseñándoles filosofia–, pero sería el único estrictamente correcto.  
6.54. Mis proposiciones son esclarecedoras de este modo: que quien me comprende acaba por reconocer que carecen de sentido, siempre que el que comprenda haya salido a través de ellas fuera de ellas. (Debe, pues, por así decirlo, tirar la escalera después de haber subido). Debe superar estas proposiciones; entonces tiene la justa visión del mundo.  
7. De lo que no se puede hablar, mejor es callarse. 
Ludwig Wittgenstein, Tractatus logico-philosophicus, Alianza (trad. de L. M. Valdés Villanueva)

Ruleta rusa