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domingo, 10 de diciembre de 2017

bruixa de tardor

                                                                                         to Flaming June

                                                        que s'aturin la realitat,
                                                                               el temps,
                                                                               el desig...
                                                        que retorni la bruixa!
                                                        només petjades, corriols,
                                                        fulles flamejant
                                                        sobre l'ombrívol somni
                                                        de la gralla


("bruja de otoño": que se detengan la realidad, / el tiempo, / el deseo... / ¡que regrese la bruja! / solo huellas, veredas, / hojas flameando / sobre el sombrío sueño / de la corneja)

sábado, 2 de diciembre de 2017

hibernación

Una vez más el otoño, en general el otoño, la clásica estación de las elegías.
(Izet Sarajlić)

se cierra otoño y los sueños se despojan de sus últimos velos para dejar paso al silencio estremecido de la escarcha. bajo la ventana, se suceden los autobuses como ángeles del alba, estelas eléctricas de acuosa mirada.

lunes, 21 de noviembre de 2016

el otoño según Penélope

Imagen cortesía de Penélope

como un olivo en el centro de la lluvia, afirmada en sus raíces, apenas salpicada por este silencio expectante de aurora laboral, café cortado e incertidumbres azules, se guarece del gris pasar de nubes y viandantes, que le devuelven las sombras de tantos otros rostros, torsos, promesas sine die,
                   ahora que ha olvidado dónde arraigan
                               el sueño, la vigilia o los lebreles de la muerte,
                   ahora que
                              -veintiuno de noviembre-
                   la memoria eleva su ramaje perenne
                       hacia el hallazgo,
                                    la visión,
                                       la creación del vacío...

domingo, 9 de octubre de 2016

mirlo

Blackbird singing in the dead of night

te sorprende, a esa hora en que oscuridad y claridad se suceden bajo el filo incierto de un parpadeo (y tú, despojado de ti mismo, rebuscas en el ropero de tus personajes, coartadas y sueños en diferido de cada día), el trino absorto, ingrávido, bizarro de un mirlo solitario, elevándose como una revelación entre los adormilados patios interiores.

te inquieta y admira ese canto nunca antes oído en octubre. algo te dice, algo que trae consigo: el anuncio de un otoño a no dudar singular. mas ¿en qué sentido?

jueves, 15 de septiembre de 2016

sortilegio

como si toda la luz del orbe
se agolpara
en el lento estilete ingrávido
del hilo de una araña;
como si, súbitamente,
los sarmientos del viento
atizaran caminos
sobre los campos sedientos.

no pretendas -ni aceptes-
                              explicación alguna.

el verano se retiró en silencio,
como la magia, tu sumisión o mi cólera.
al rayar el día, pájaros de alas de lluvia
se dieron cita
en el puente del bajel de sombra
                                                    que se hundía otoñal
                                                    en el brocal de la melancolía...

jueves, 1 de septiembre de 2016

septiembre

Noirs inconnus, si nous allions! allons! allons!
Arthur Rimbaud, "Qu'est-ce pour nous, mon coeur..."

varados en algún punto entre la singularidad y el individualismo, el condicionante y la expresiónla ética y la etílica, el cinismo y el eufemismo.

sábado, 2 de abril de 2016

primavera, acto primero

en estos días de aniquilación líquida en que la fiebre y las imágenes deslavazadas desplazan de sus rutas habituales cuerpo y memoria, en que las pupilas apenas pueden posarse sobre las gotas de lluvia desmayada o las solapas de un libro, aflora de repente aquella otra primavera como un instante extrañamente luminoso y creativo de tiempo detenido, grato e intenso sin empalagos ni estridencias.

jueves, 7 de enero de 2016

espíritus de nochevieja

31 de diciembre, sobre las 4 de la tarde, volviendo a casa en bus, en un tiempo ajeno a teléfonos móviles. te recuerdo ahí, con tu guerrera del ejército alemán, tus sesos y tu cuerpo garabato aplastados sobre los adoquines de la calle Jonqueres, todavía sin cubrir, sin sirenas ni curiosos alrededor. tan recién muerto, que pude ver tu espíritu en forma de mirlo pugnando por salir de entre las costillas, tu sangre culebreando calzada abajo al encuentro del imbornal.

martes, 5 de enero de 2016

espíritus de nochebuena (díptico, y #2)

Imagen por cortesía de Penélope
Stille Nacht, heilige Nacht

nochebuena. bajo la espesa soledad lunar y los ecos aún contenidos de las celebraciones familiares, un joven vaga por calles y avenidas desiertas, buscando evasión sin hallarla. zancada a zancada, portal a portal, se suceden semáforos y cruces superfluosno le mueven ni la extravagancia ni la arrogancia iconoclasta ni una singularidad exacerbada. tan solo sigue su propia estrella en su ícaro precipitarse sobre el ombligo del tiempo.

a dos calles del puerto, empapado ya de la humedad sonámbula del aire, topa con el neón de un garito desconocido. tras cruzar el umbral, a través de un angosto vestíbulo en forma de túnel, accede a una minúscula sala de iluminación difusa con una barra de aire retro empotrada en un lateral. suena el Weeping Wall de Bowie, y el joven recela de no haber dado con sus huesos -por algún raro descosido en la curvatura espacio-temporal-, en alguna siniestra dependencia anexa al Muro. y aunque, por un instante, está tentado de batirse en retirada, el pañuelo pirata en la cabeza del fulano que atiende en la barra, y los manguitos de rejilla de la nínfula de tez translúcida y labios pintados de negro sentada frente a él, le tranquilizan. Se lía un cigarrillo, pide una birra y un chupito de JB sin hielo, deja suelta la imaginación frente al espejo de la barra y para cuando quiere darse cuenta, no es ya sino otro personaje más en el reparto de la farsa de su memoria.

martes, 8 de diciembre de 2015

diciembre

diciembre. la puerta emergiendo del mar, sin más eje que el oleaje, con su umbral impreciso, en el que antagonías como dentro o fuera, borroso o nítido, siempre o ayer, no son sino vías de agua abiertas en la clepsidra.

amanece diciembre y Ω cierra el libro en la misma página en que lo abrió. sube la persiana y, con el silbido de la cafetera, aparta los platos sucios para dejar espacio a las tostadas, la mermelada y el queso fresco. no le apetece ir al trabajo, tampoco encender la televisión o revisar el correo electrónico. fija su mirada extraviada en la puerta debatiéndose en el mar, mientras presiente la clepsidra trazando círculos cada vez más estrechos sobre su cabeza.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Otoño a flor de piel


Life is a dream within a dream,
Whisper the fallen leaves under our feet
(Ch. Simic, "Dead Season")

martes, 1 de septiembre de 2015

¿adiós, verano, adiós?

Imagen cortesía de Penélope.
paseando por el parque, a primeros de septiembre, el hombre sin vacaciones encuentra en uno de sus extremos, junto al vallado, una silla de madera plegada apoyada contra la hiedra que cuelga del muro. mientras se levanta una brisa vivificante, abre la silla, aceptando lo que toma por invitación a una aleatoria evocación de los veranos pasados o deseados...

…que le devuelve al tiempo en que, con la sola ayuda del atlas escolar, callejeaba por Londres, Nueva York o Pekín, o anclaba su deseo aerostático entre las paredes de Pompeya, Petra o Machu Picchu; el mundo era infinito como el vuelo de un diente de león, a pesar de que se circunscribiera a la latitud y la longitud de un sofá con los muelles salidos; en aquellos años de relojes chapoteando en Mirinda naranja, sus padres se conjuraron para darle cuanto ellos nunca tuvieron. lástima que el sol hiciera las maletas con más frecuencia de la deseable, dejándolos a todos con un palmo de narices.

domingo, 14 de diciembre de 2014

autumndelia

Garfio busca en vano el secreto de su mano
("Peter Punk", Leopoldo María Panero)

...porque somos como hojas de periódico alzadas por el viento, bandadas de palabras que ya no interesan a nadie. viejas imágenes de ti y de mí ruedan calle abajo y llevadas por el tiempo toman caminos opuestos. algunas se desafían a sí mismas en el borde de las aceras, otras buscan abrigo de los besos bajo los portales. forman parte del lodo y de las nubes, de los juegos en el patio y la caricia del arco iris: un muchacho distraído graba en su pupitre un rasguño infinito con las dobladas líneas de nuestros titulares...

y aunque una y otra vez todas y cada una de mis indecisiones sobrevolaran con alas adoquinadas la superficie oleosa de tu soledad caleidoscópica, todavía hoy (tantos años más tarde) me descubro dibujando los posos de tu estela a pequeños sorbos, mientras afuera se declara sobre el vaho de la ventana la imperfecta policromía de otro otoño en retirada...

viernes, 29 de agosto de 2014

estío, último acto


en medio de aquel tiempo oscuro e inmisericorde,
aquel repentino latido de verdihúmeda incertidumbre:
el bosque, enigma de la vida abierto ante sus ojos 

lunes, 10 de marzo de 2014

Invierno, último acto


"El undécimo mandamiento
es no dejarse deslumbrar."
(Franz Biberkopf)


Es mediodía. Un parque. 
Invierno. Blancas sendas; 
simétricos montículos 
y ramos esqueléticos.

Un viejecillo dice, 
para su capa vieja: 
"¡El sol, esta hermosura 
de sol...!" Los niños juegan.

("Sol de invierno", frag., A. Machado)

domingo, 3 de noviembre de 2013

Otoño (primer plano)


Como llegada de celestes ramas,
hoja marchita, ¿caes a la tierra
de esplendor y dolor para mostrarnos
el cumplimiento, la extinción, la espera?

También nosotros, arrancados, secos,
caemos en la tierra dilatada,
como una flor de negación caemos
desde la estrella hasta la soledad.

Tú también caes muda, sin saber.
Caes como nosotros, en silencio.
Igual que un cuerpo destruido caes
sobre la vertical del aire ciego.

("A una hoja seca", Andrés Sánchez Robayna)

martes, 28 de mayo de 2013

Schiaffo esistenziale in primavera

y las cartas boca abajo echadas
con gesto rabioso sobre el tapiz,
tablero, encrucijada, cementerio,
butaca en la filmoteca, primera sesión...

llamémoslo una vez más pereza, dolce far niente o, mejor, astenia primaveral; llamémoslo estados carenciales, o ausencia de ideas o de materia prima (tabaco, alcohol, "patita de atrás", títulos deportivos, la chair est triste, hélas! et j'ai lu tous les livres); llamómeslo errata, hartazgo, orgullo o incluso prejuicio, o cuanto asoma con absente hocico: ennui, mal du siècle, yo escindido, muerte del sujeto o fastidio nacional. ¿amor estilográfica en el centro de la noche o inconsolable lluvia en el infierno? ¿y por qué no dejarlo simplemente en FRACASO?

Razones una vez más para otro prolongado silencio bitacoral, entregados como estábamos (con devoción pero sin convencimiento) a la meditación alrededor de las nubes, los espejos y la rayuela, y en estas que aparece nuestro buen amigo Alfredo y nos saca de nuestro feroz ensimismamiento con un corte de una de sus películas favoritas, Amici miei, y necesitamos creerle cuando nos promete que si miramos fijamente a los pasajeros del tren, acabaremos por hallar entre ellos al amigo Marrano y a algunos otros ejemplares (es un decir) de la feligresía gaviota (pero ¡qué queréis que os digamos!, por más empeño que le ponemos, lo único que nos da a atisbar es a un hatajo de infelices que creyéndose lo del monte y el orégano, las aves y los lirios del campo, la bonanza y el crecimiento, reciben hostia tras hostia, recorte tras recorte, en el inicio de su abismal viaje patrio hacia ninguna parte).

martes, 26 de marzo de 2013

paseo solitario en primavera

¿Dónde, pues fieras hay, está, el desnudo
luchador? ¿Dónde está el atleta fuerte?
Todo desapareció, cambió la suerte
voces alegres en silencio mudo
(Rodrigo Caro)

se dejaba llevar (tal vez) por la ausencia de víveres en la alacena, o (¿quién sabe si?) por la fuerza centrípeta de un día radiante, o por las risas y el griterío ausentes de los patios de la escuela, o seguramente tan solo por la inercia de sus propios pies, en un esquema de baile suspenso sin pareja, ritmo ni limitaciones. despeinaba el aire, redondo y desprotegido, haciendo del caer de las hojas rumbo profético. dos grados longitud oreste siete grados distorsión antígona, sorteó con una media sonrisa a los dos ancianos enraizados en la plaza, mientras por puro pudor de lo íntimo evitaba desleírse en el runrún del chalaneo cotidiano, el zumbido de las conversaciones o el desbaratado bullicio de los pájaros. y poco importaba que aquella gente hubiera echado el candado a sus álbumes o siguiera adelante plantando cara a la nada a escupitajos. menos importaban las últimas gilipolleces y acusaciones del ministro, subsecretario o gazmoño rebuznador de turno, con-ve-nien-te-mente contestadas por la dulce oposición. como tampoco hubiera ofrecido un chavo por las bravuconadas de la horrenda troika y sus cámaras de gas bancarias. se daba cuenta con tristeza que las manos, los pies, de los codos a las rodillas y a la laringe, habían devenido raíces sin ramas ni hojas, oscuras urdimbres resecas, que se dolía de reconocer como propias frente a los escaparates con que se cruzaba en el camino. había fantaseado mil veces con el sabor de la derrota, lo había reconocido en sus lecturas de césares y cristos, como también en los llorosos ojos de su abuelo materno, y ahora
                                                           bajo su piel...
                                                                                           y no había
rencor ni ira ni abatimiento, tan solo un leve pero agudo dolor en el pecho. allá en lo alto continuarían ondeando las banderas, los sueños de los niños, la denodada lucha contra la amargura. fue entonces, cuando recién sentado en el rincón más tibio de la cafetería, deshojó el libro y encontró al azar su poema:

Los derrotados visten trajes de la nada. ¿Son
un signo absurdo ahora? ¿Se
congeló la utopía en sus cabezas?
Se los ve en cafés afligidos,
molestan, hablan
con un fulgor maltrecho en la boca
que no se termina de apagar. ¿Siguen
en la pasión de violar el mundo?
y no ser violados por el mundo? ¿Insisten
contra la estupidez? O callan y se limpian
la baba que el tiempo deja caer sobre ellos. Escriben
papeles que nadie alcanza a ver.
Tienen nombres no dichos
sobre sus huesos quietos ya.
("Babas", Juan Gelman) 

Ruleta rusa