istmo de tinta
entre el ayer y el hoy,
entre la palabra
y su silencio
cuando la pluma
se adentró
en el blanco mar
sin oleaje,
tuvo la certeza de
que había vivido
demasiado deprisa
para poder contarlo
visionario deslumbrado, sociable hasta la vanidad, antepones el instinto a la inteligencia, la convicción a la verdad. campeón de la incorrección, diana de mil presuntas conspiraciones, despotricas de activistas y catastrofistas, y de cuantos pusilánimes renunciaron a alcanzar sus metas.