Mostrando entradas con la etiqueta Con la música a otra parte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Con la música a otra parte. Mostrar todas las entradas

domingo, 1 de noviembre de 2020

Monterey

Fotografía de Jim Marshall.
To be a movie and caress the screen with my shining light.
                                                                             (Jimi Hendrix)

olas interestelares toman el escenario en una orgía salvaje que te eleva y arrastra en su resaca de amor. islas de aullidos, chasquidos galvánicos, galopas con los dedos sobre una pradera de ojos desorbitados. el alma de tu Strat -la lluvia gitana de tu Strat- despliega las alas cuando caes de hinojos y enciendes la pira sacrificial. es el clímax del cuento de hadas que comenzara con cucarachas y ratas corriendo por tu pecho, y un sándwich de deseo.

jueves, 1 de octubre de 2020

Shadowplay

Ralph Gibson, "Hand Through a Doorway",
funda interior de Unknown Pleasures
[...] but all hath suffer'd change:
For surely now our household hearts are cold:
Our sons inherit us: our looks are strange:
And we should come like ghosts to trouble joy. 
(A. Tennyson)

In the shadowplay, acting out
your own death, knowing no more
(Ian Curtis)

te sorprendes incluso de la densidad del aire, de su purpúrea fragilidad. tantos años después de tu última noche en la Tierra, regresas resguardado en el eco cóncavo de tu piel de sombra. nada sientes o recuerdas. el tiempo cumplió con su parte del trato, y geografías, vidas o semblantes se suceden ante ti como una exhibición sin espectadores.

permanecen, cual márgenes desenfocados, tu timidez y tu cortesía, el orden obsesivo y la furia, la pira de dolor de quien, cercado por el silencio, renuncia al amanecer y se condena a la inmortalidad. remasterizaciones, películas, libros y tu efigie por doquier: ¿quién osaría despertarnos de semejante ilusión? hoy eres uno de los señores, por más que no te reconozcas en el ritmo que desbordó el curso de tus venas.

jueves, 1 de junio de 2017

It was 50 years ago today...

Algo de eso ha quedado, excepto la juventud.
(Wislawa Szymborska)

Entonces fue una idea bonita,
pero ahora no significa nada.
(John Lennon)

a mi hermano Santi

cae la aguja y el exultante riff inicial quiebra la tranquilidad en la hora tibia en que todo renace. nada que hacer se aproxima hacia el ventanal con la funda del álbum entre las manos y, bajo la penumbra menguante, comienza a desentrañar rostros y objetos. poco más tarde, el azul de la mañana y el de la portada ya son uno, y nada que decir se entrega a la evocación de aquel enrarecido diciembre de 1980, del expositor de casetes de la tienda de electrodomésticos descubierta por su hermano, del instante en que sus oídos se dejaron llevar por primera vez por el extraño murmullo de voces y violines afinando que abría aquel álbum, el origen de todo el cúmulo de emociones y experiencias que se sucedieron a partir de entonces.

viernes, 19 de mayo de 2017

ornithology

con el pájaro, el deseo o los labios: ORNITOLOGÍA. y ese miligramo de eternidad, antesala del chasquido de penumbra, faradios, soledad o alcohol. habría que latir un nuevo sentimiento para calcinarlo en palabras, en horizonte melódico surgido del extremo más ardiente de la noche. retumba el silencio y sobreviene la ceguera, y la convicción de que podrías traspasar los cuerpos con el fulgor de una sola nota. entornas los párpados:
                  aflora el deseo
                  como pájaro atrapado en los labios.

domingo, 1 de enero de 2017

¡RITMO!

"Sí, a veces la puerta ha empezado a abrirse..."
(Julio Cortázar, "El perseguidor")

no era cosa del tiempo, los agujeros negros o el karma instantáneo; tampoco de la esponja o la estrella ajenjo. menos aún tenía que ver con brujería, dipsomanía lisérgico-fumeta o brote esquizofrénico alguno. ERA EL RITMO, EL RITMO. pero ¿qué ritmo? "¿ES QUE ACASO NO LO SIENTES?", replicaste con las pupilas absortas en algún páramo abierto entre el entusiasmo y el enigma.

sábado, 22 de octubre de 2016

Kind of blue

Miles Davis, durante las sesiones
de grabación de Kind of Blue
a Martín Medrano, que me presentó a Miles

con un nudo en el estómago, incapaz de tomar bocado, se tiende sobre la colcha, mientras la lluvia arrecia contra la persiana. deja caer la aguja y los compases iniciales de "So What" extienden su benévolo abrazo. el diálogo entre Chambers y Evans –intensificado por la memorable réplica de la sección de viento– y el destemplado golpe de crash de Cobb abren la senda al fuego ensimismado de Miles, mientras en su mente se suceden en vertiginosas idas y venidas fantasmas del deseo, el desengaño o la incertidumbre, de los miedos dispersos y las pequeñas ruindades cotidianas, hoy tan crudamente contiguos al corazón, que amenazan con desgarrarlo para siempre.

melancolía. azul melancolía al desnudo. la mirada topa con el teléfono móvil. no hay mensajes. con el comienzo de "Blue in Green", una súbita quietud se apodera de la estancia.

jueves, 8 de octubre de 2015

satélite del poliamor (homenaje)

el satélite se alejó hacia el cielo, 
estas cosas me sacan de quicio.
lo observé un buen rato,
aunque odio la televisión. 
satélite del amor.
el satélite se fue rumbo a Marte,
pronto estará repleto de coches
buscando estacionamiento.
satélite del amor.

sábado, 5 de julio de 2014

À la recherche du jazz perdu #2 (final version)

"Music is an addiction", Miles en plena adicción.
El Negro / Con la trompeta en los labios / Tiene oscuras ojeras de fatiga / Bajo unos ojos / En los que el dormido recuerdo / De los barcos de esclavos / Se avivaba al chasquido del látigo / Sobre sus muslos.

El Negro / Con la trompeta en los labios / Tiene una cabeza de pelo rebelde / Ahora bien domado, / Encharolado / Hasta brillar / Como el azabache, / Si de azabache fueran las coronas.

La música / De la trompeta en sus labios / Se hace miel / Mezclada con luego líquido. / El ritmo / De la trompeta en sus labios / Se hace éxtasis / Destilado de viejos deseos,


viernes, 11 de abril de 2014

oniroverde (work in progress)

Venusen mendia, por Jack Lingualunga
encontró abril entre los papeles, mil esquinas más frágil que diciembre huraño y grisáceo. un inoportuno espasmo, seguido de una arcada incontenible, atenazó su ánimo. meses atrás se había presentido dardo, y había garabateado el horizonte con el vuelo de tiza de su sexo incandescente. pero ahora, con la vuelta de la primavera y su promesa de luz a perpetuidad, se le había revelado sin indulgencia el mellado filo de su existencia.

se lio otro cigarrillo con dejo a definitivo, dio un par de caladas y dejó caer con premeditado desdén las migas del desayuno al suelo. amasijo de hebras, dedos y sueño, 
abandonó todo señuelo de voluntad a la mañana, como una marioneta al fin libre de sus hilos, pero también de su única razón para alejarse de sí escaleras abajo.


Y qué mejor, en este viernes insultantemente primaveral, que ha sorprendido a Nadie extenuado en su camastro con algunas décimas de fiebre, que homenajearle (en una nueva edición de nuestra intermitente sección ALGO MÁS QUE RUIDO) con un vídeo del tema de Polanski y el Ardor "Las venas de mi amigo están ardiendo", perteneciente a una actuación en la sala Rock-Ola de octubre de 1982. Con ello, además, saldamos nuestra particular deuda con esta banda, una de los que junto a Derribos Arias más llamara nuestra atención en aquellos años urgentes y febriles, por su increíble energía -sobre todo en el directo- y la originalidad de su propuesta, basada en el desparpajo de unas letras elípticas, irónicas, provocativas, y en un ritmo electrizante, de cuyo convulso oleaje emergían una y otra vez con obsesiva obstinación los fraseos del saxo, desquiciado contrapunto a la áspera y magullada voz del frontman y compositor Víctor M. Vázquez. 

jueves, 25 de abril de 2013

4'33''

¿Punto cero embriagado de creación? ¿Metáfora de la nada? ¿Del vertiginoso abismo de la página en blanco? ¿Burla intelectual? ¿Radiografía de un des(Gobierno) parásito, corrupto, mentiroso y maldiciente, servido no en bandeja de plata, sino en un televisor de plasma...?

...4'33", de John Cage

miércoles, 27 de marzo de 2013

London, toil, tears, lentils... & Rolling Stones

Andábamos esta mañana todavía dándole vueltas a las esquinas, aristas, circunloquios y recovecos de nuestro paseo solitario en primavera de ayer, cuando súbitamente S'Peare (nuestra Iron Lady particular, a la que últimamente se la ve más de morros de lo habitual por causas que algún día revelaremos) rompía amarras (quien sabe si perversamente influida por las últimas noticias al respecto del endurecimiento de la política inmigratoria británica, o tal vez, simplemente, norteña ella, por su proverbial ojeriza a todo lo que huela a londinense) con una inquietante e irónica retahíla poética acerca de las "excelencias" de la urbe a orillas del Támesis. Así, tras un rotundo arranque con las palabras de William Blake ("I wander thro' each charter'd street, / Near where the charter'd Thames does flow. / And mark in every face I meet / Marks of weakness, marks of woe. / In every cry of every Man, / In every Infants cry of fear, / In every voice: in every ban, / The mind-forg'd manacles I hear" -1-), no ha dudado en escupir la metralla del "Cocksucker Blues" de The Rolling Stones ("Well, I'm a lonesome schoolboy / And I just came into town / Well, I heard so much about London / I decided to check it out / Well, I wait in Leicester Square / With a come-hither look in my eye / [...] Oh, where can I get my cock sucked? / Where can I get my ass fucked? / I may have no money / But I know where to put it every time" -2-), para luego (quién sabe si recogiendo la ambivalencia que estos días nos azora, domina y desdeña) resolver la jugada con la elíptica "London" de Morrissey y cía. ("Smoke / Lingers 'round your fingers / Train / Heaven on - to Euston / Do you think you've made / The right decision this time?" -3-).

sábado, 2 de marzo de 2013

hormiguero

21:00, aquella tarde de miércoles hormiguero había sido una despiadada parrilla sobre la que habían ido cayendo los cuerpos, desfallecidos, reventados, borrados. en su deambular sin norte ni huellas, destejiendo el tiempo en la ruidosa soledad de los bares maniatados por su espera, el aprendiz de asesino también había acusado el golpe. en la barra, entre trago y trago, juntaba los labios de espaldas al barman, forzándolos a la imitación del seco sonido del disparo perfecto, para luego entornar los ojos, como quien espera el tiro de gracia, en un extraño juego en el que se veía a sí mismo como goleador y guardameta, bateador y pitcher. sólo entonces cayó en ello: las cuentas pendientes no deben saldarse de otro modo. no basta con que el sentenciado se retuerza de dolor: tiene que implorar.

martes, 8 de enero de 2013

I am the resurrection


Don't let me hear you say life's taking you nowhere, angel
Come get up my baby
Look at that sky, life's begun
Nights are warm and the days are young
Come get up my baby
Never look back, walk tall, act fine
Run for the shadows in these golden years
Golden years, gold whop whop whop
("Golden Years", David Bowie)

Todavía conmocionados por la noticia del día, una de las más esperadas de la última década (al sepulcro hoy con Marianos, Arturs, Werts, Ratos y demás ejemplares de la pocilga cotidiana), no podíamos sino abrir un hueco en nuestra cada vez más discontinua sección ALGO MÁS QUE RUIDO... a "Where are we now?", sencillo recién salido del horno de las ideas del otrora David Robert Jones. Una vez escuchado el tema, teñido de melancolía, concentrada no sólo en el estribillo que le da nombre, sino especialmente en el lapidario verso "just walking the dead"; y degustado el vídeo promocional, ubicado como no podía ser de otra manera en esa ciudad en la que el Duque ya protagonizara una de sus más lucidas y lúcidas mutaciones (la celebérrima trilogía berlinesa Low, Heroes, Lodger), no nos queda sino felicitarle en su sexagésimo sexto aniversario y, cual apóstoles leprosos, anunciar la buena nueva a los cuatro vientos, antes de que algún fan la emprenda a mordiscos con cualquiera de nosotros y nos veamos obligados a hacer lo propio con la bitácora...

lunes, 24 de diciembre de 2012

Feliz Navidad...

...sí, claro, por supuesto, aunque pensemos ahora si tal vez lo más correcto no hubiera sido llamar "Pereza infinita" a esta que va a ser nuestra última entrada del año. Y ello a pesar de que, a la hora de abordarla, una vez llegamos a la conclusión de que lo mejor era adscribirse a esta creciente moda entre algunos de nuestros políticos de enviar felicitaciones navideñas a la más rancia usanza, no tardamos ni medio segundo en representarnos en nuestras cabezas nuestra propia postal, con una imagen tan impactante como efervescente, que sin duda hubiera hecho vuestras delicias: un PESEBRE con Rajoy como José, tal vez Cospedal como María (la lista de candidatas para el papel llenaba dos Walhallas casposo-peperos), y unas enormes tijeras en lugar del niño. Teníamos claro quién iba a hacer de ángel (Angela Merkel, ¿quién si no?), así como los escogidos para buey y mula (el nuestro iba a ser un pesebre más papista que el papa): Wert y Gallardón. Algún lugar hubiéramos encontrado para Guindos (pastor u oveja), y para los reyes de Oriente ya teníamos apalabrados a Mas, Duran i Lleida y Junqueras, que por supuesto, en lugar de oro, incienso y mirra, traían IN-IN-IN-DE-PENDÈNCIA.

Si bien, por esa maldita, inesperada y avinagrada pereza (combinada con una severa desconfianza de barrocos acabados ante aquello que surge de las entrañas sin una mínima elaboración), será para otro año. Una lástima, porque estamos convencidos que nuestro christmas hubiera sido de infinito mejor paladar que el "clasicote" de Jesús Posada, presidente del Congreso, o el escasamente ingenioso y muy machista y ordinario a cargo de Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid por la gracia de la condesa de Murillo. Por otra parte, conociéndonos, más tarde o más temprano hubiéramos encontrado alguna cita o pasaje literario alusivo con el que nutrir un inicio sin duda centrado en el clásico pero irrenunciable dicho "La pereza es la madre de todos los vicios" ("pero madre hay una sola y hay que respetarla", en jocoso añadido vox pópuli sin madre ni padre). Aunque, a fuer de ser sinceros, después de dar alguna vuelta que otra por Internet, nos ha parecido que no se trataba de una idea excesivamente original (y eso, en un día por muchos motivos aciago, de aquellos en los que uno se deja caer cuesta abajo en su rodada, es un billete sin retorno hacia la estación de la... pereza infinita y hacia lo que finalmente no deja de ser la primera piedra para un nuevo género literario-bloguerro, la celebración de la (ir)realización de una (no) entrada).

viernes, 5 de octubre de 2012

5 de octubre de 1962

Huir a París y permanecer en la habitación dejando caer las horas, revolviendo el techo con la mirada. Implacabilidad mortecina del blanco, de la sombra, del resquicio de luz forzando la melancolía de la distancia. Taciturnos círculos revoloteando en espirales de humo, acariciando en dudoso equilibrio crepuscular la piel reseca del cenicero. Hundirse una y otra vez en el espejo del cuarto de baño. ¿Cómo escabullirse de la propia mente? ¿Cómo asaltar la verja de la propia mentira? ¿Qué más te queda por hacer aquí, donde 4 días más, y serán 22, la cuesta abajo?

Demasiado joven para perder, demasiado viejo para escoger. Detenido por la vida, puesto a disposición judicial del fracaso. Volver aquí a revivir los disparatados días pasados con Paul ha sido una insensatez. Como también lo fue aquella violenta y estúpida discusión de un par de semanas atrás. 15 minutos de furia (primero Brian, incapaz de introduciros en compañía discográfica alguna; luego los demás, finalmente Paul y tu propia Rickenbacker: mover ficha y quedarse solo en, ante el tablero), y toda una madurez para auscultar la frenética maquinaria de los caballos del alma: el pulso se acelera, la frente estalla, el firmamento entero se desmorona y corre en canalillo bordillo abajo, besando las bocas de las insomnes alcantarillas de esta ciudad alucinada...

viernes, 7 de septiembre de 2012

Sunny Afternoon

Woman's secret, curioso lugar en el que citarse con el consorte, pero así las gasta Penélope, de tal modo que hacia aquel original punto de encuentro se dirigió Nadie, con su astucia y su impetuosidad a cuestas, y esa imperturbabilidad que solo puede ornar la mirada de quien en un tiempo mitológico saliera indemne de los encantos de Calipso, Circe o Nausicaa. ¿En verdad alguien podía pensar que Nadie se fuera a arredrar en una simple tienda de lencería femenina, allí donde otros muchos (fuera por masculino pudor o voyeurismo desvergonzado irreprimible) perecerían?

Aunque tampoco os penséis que el rendez-vous fue un paseo militar. Porque fue ver Penélope a Nadie y seguir a lo suyo, reina también allí -¡cómo no!- del gineceo (por cierto, sutilmente decorado esta temporada en edénica evocación campestre británica). No en vano, Penelope, a su generosidad y fidelidad probadas, une una meticulosidad en todo su hacer a veces sencillamente exasperante. De ahí que Nadie se armara de un arsenal de paciencia y se tomara su tiempo, dejando que el pájaro de la mirada languideciera sin mayor avidez entre los sujetadores, braguitas, tangas, picardías, tops, pijamas tan elegantes como sexys, hasta encontrar uno (coronado por la simpática imagen que preside esta entrada) en el que dejar reposar al passer.

martes, 21 de agosto de 2012

Elogio de lo inalcanzable



Cien leguas de escarcha;
desde este barco,
la luna es toda mía.
                                                                                (Buson)


Con esta entrada, 20añosnoesnada inicia un breve receso en su casi diaria (y frenética) actividad. Nos volveremos a ver el próximo 3 de septiembre (si es que este país sigue en pie). A modo de propina, os dejamos el enlace a dos artículos de Rosa María Artal y Santiago Auserón, respectivamente, que, por muy diferentes razones, nos gustaría compartir con vosotros. Son: "Rajoy, la estrategia del percebe" y "El reto poético de la canción".

martes, 14 de agosto de 2012

La casa de Jacinto

Jim ni siquiera estaba borracho, pero su energía se estaba desvaneciendo. Más tarde, Ray comentó que había visto toda la energía psíquica de Jim salirle por la parte superior de la cabeza. Yo no vi nada de eso,
pero, efectivamente, daba la impresión de que Jim
había perdido toda su fuerza vital (John Densmore).

Es turbia la pereza. Como un gemido en la pared. Una copa de vino deja el fértil tacto de las yemas de tus dedos para iniciar la danza alrededor de la bombilla del escritorio, como uno de esos estúpidos insectos que nunca sabrán cómo han llegado pero no renuncian a marchar. Piensas en tu estómago vacío, y en lo terriblemente cotidiano que llega a ser el ser. Y rebuscas en los bolsillos de antaño y te das cuenta de lo mucho que añoras los periódicos deportivos de entonces, la ingenuidad picarona de tus amigas, el secreto a voces que nunca dejaba de oscilar como una imprecación ante los surcos ciegos que te anunciaban una nueva y flamante canción.

Hyacinth House, la casa de Jacinto, "posiblemente la canción más triste que Jim escribiera", según Densmore, quien también vio en ella una metáfora de la historia de esas otras puertas de la percepción: Ray -y el resto de The Doors-, el apolíneo; Morrison, el dionisíaco. Todo acorde con aquella primigenia lectura de un joven Jim,  Die Geburt der Tragödie, hasta que se rompe el equilibrio y Apolo mata (sin ni tan siquiera desearlo o provocarlo) a Jacinto, tremenda ironía metafórica, con el inicio del verano de 1971 (la vida puede ser contemplada como una paradoja tan bellamente natural y matemática como para hacer que toda creencia religiosa bese el suelo de la credibilidad del lloro de un niño de tres años).

lunes, 6 de agosto de 2012

Rescue (con perdón)

La llegada de The Beatles a los Estados Unidos y el éxito arrollador no solo de sus conciertos en Washington y Nueva York, sino especialmente de su presentación el 9 de febrero de 1964 en el influyente Ed Sullivan Show, hizo virar el gusto y el interés de gran parte de la juventud norteamericana hacia las canciones de los nuevos grupos británicos y su opción estética. Unas bandas que no sólo vendieron cifras de discos hasta entonces inimaginables en cantantes no estadounidenses, sino que una vez iniciaron sus giras a lo largo y ancho del país, se hicieron merecedoras del título común de British Invasion. Estamos hablando, obviamente, de The Rolling Stones, The Animals, The Who o The Kinks, entre otros.

Un paralelismo que también observamos en el caso español que nos ocupa (enlace). Así, el apoteósico éxito (contra)reformador de Los Fabulosos de la Moncloa también ha tenido como consecuencia el acceso a amplias cotas de ppularidad (sic) de bandas más o menos adláteres que, especializadas en recortar derechos y aplicar todo tipo de tasas y subidas de impuestos a la gran mayoría (mientras se perdonan a millonarios y evasores en general), más allá de una conquista de los mercados norteamericanos no sólo imposible, sino en el fondo poco querida, han impuesto su dudoso gusto estético y ético en las principales cabeceras de los medios de comunicación, y, de hecho, en la vida cotidiana de millones de personas en este país.

lunes, 23 de julio de 2012

"Little By Little"

Hoy es lunes, y si esto es lunes... hoy es ALGO MÁS QUE RUIDO, dedicado a uno de nuestros más inconfesables pecados: Oasis, y concretamente a "Little By Little", tercer sencillo de su quinto álbum de estudio, Heathen Chemistry (Química pagana). Y decimos inconfesable por diversos motivos. Primero, porque la pasión que sentimos por ellos no es la que nos devora por otros. Segundo, por su irregularidad manifiesta. Tercero, porque esa imagen de impertérrito broncas chulesco y retador puede que sea una motivación extra para enfrascarse en la literatura o el cine de, respectivamente, Charles Bukowski o Steve McQueen, pero no para escuchar a los fuckin' Gallagher bros. Cuarto y definitivo, porque después de dos discos redondos (Definitely Maybe y (What's The Story) Morning Glory -sí, tal como suena, (¿Qué te cuentas?) Erección matinal-), sin dejar nunca de escribir algún que otro buen tema -si bien sin superar nunca las soberbias "Wonderwall", "Columbia" o "Live Forever", a algunos nos daba la sensación de que escuchábamos los discos como estrambótico modo de competición centrado en descubrir, fuera en letra, melodía o sonido, el máximo número de homenajes a The Beatles o a Lennon en solitario -verdadera obsesión de Liam- ocultos en ellos.

Ruleta rusa