visionario deslumbrado, sociable hasta la vanidad, antepones el instinto a la inteligencia, la convicción a la verdad. campeón de la incorrección, diana de mil presuntas conspiraciones, despotricas de activistas y apocalípticos, y de cuantos pusilánimes renunciaron a alcanzar sus metas.
hábil para defender lo uno y su contrario, ¡qué importan los acuerdos si se tiene la última palabra! diestro en el acoso y derribo del orgullo ajeno, aplicas al amor la minería de datos mientras cuentas los segundos para patear el tablero.
lector sin sustancia, viajero sin mística, tu refugio, con todo, emana una armonía zen que compensas con creces cuando, asaltado por una insaciable sed de esparcimiento, te confinas en el garage gym o la sala de juegos y, iPhone en mano, apuras con avidez la ambrosía de tu portafolio cripto.
cuídate de tus deseos, hombre de la nube en las nubes. mi semejante, mi bro.

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