domingo, 5 de agosto de 2012

Los Fabulosos de la Moncloa

No cabe duda del meteórico ascenso en las principales listas de éxitos del grupo invitado hoy a nuestra bitácora, solo comparable al de aquel otro mítico cuarteto procedente de la portuaria ciudad inglesa de Liverpool, que allá por los ya lejanos años sesenta del siglo pasado conquistara los oídos y las conciencias de media humanidad.

Una de las más características habilidades de los Fab Four británicos fue su notable espontaneidad, ingenio e incluso mordacidad a la hora de improvisar respuestas en entrevistas y ruedas de prensa, algo que en no pocas ocasiones les costó algún que otro importante disgusto por parte de radicales e integristas religiosos y políticos en general. En la mente de todos está la impagable "Christianity will go. It will vanish and shrink. I needn't argue with that; I'm right and I will be proved right. WE'RE MORE POPULAR THAN JESUS NOW; I don't know which will go first, rock and roll or Christianity", cuestión esta de la popularidad de unos y otros en aquel momento seguramente cierta, como demuestra el alto grado de especialización al que, desde entonces, ha llegado la curia vaticana en la organización de macroespectáculos multimedia a la mayor gloria del santo padre de turno -para muestra un botón, la JMJ del verano pasado-.

JMJ a la que por cierto, contribuyeron en cuerpo y alma (y también en bolsillo, el de todos nosotros) importantes miembros del club de fans de los Fabulosos de la Moncloa. Y como los originales, también estos han destacado por el desbocado y exacerbado uso al que suelen someter a sus respectivas sin hueso, en una loca carrera a ver quién la dice (y la lía) más gorda, si bien se debe reconocer que el verdadero hit del verano no ha sido otro que el de una de sus groupies de la "sección femenina", la supermegapedorraguay Andreíta Fabra. Aun así, imborrable quedará ya no solo para nuestros oídos, sino también para nuestras cabezas y nuestras espaldas ese inolvidable álbum de recortes del Estado del bienestar que ha marcado el año de su debut  (y lo que te rondaré, morena), con su provocativa portada en clave metafórica.

Pero siguiendo con los Beatles, hay otra cita que, si bien no es tan famosa como la anterior, también abunda en ese punto crítico ante lo "sagrado" -en este caso, la patria-, que tanto nos gusta a los miembros de esta redacción. Es aquella otra con la que Lennon quiso zanjar la polémica surgida alrededor del nombramiento de la banda como miembros de la Orden del Imperio Británico -una forma como otra cualquiera de agradecerles los suculentos ingresos que sus canciones reportaban a las arcas británicas y de paso ganárselos a ellos y a su público para el político de turno y la "causa" monárquica-. Como recordaréis, otros miembros de la orden, condecorados por sus acciones como combatientes en la Segunda Guerra Mundial, decidieron devolver sus medallas como señal de protesta ante el nombramiento de los cuatro melenudos. Esta fue la respuesta de John: “They got their MBE’s for killing people. We got ours for entertaining people. I’d say we deserve ours more, wouldn’t you?”.

Pues, querido e inolvidable John Lennon, allá donde estés. Más se la merecerían, si optaran a ella, nuestros Cuatro Fabulosos, pues con sus palabras y canciones, al tiempo que nos matan, sin solución de continuidad, nos entretienen hasta desternillarnos. Y si alguien alberga alguna duda al respecto de este último y controvertido punto, ahí tiene la última boutade del registrador solista antes de partir con las maletas hacia su Sanxenxo querido: "No prometimos milagros, pero cuando se hacen bien las cosas, se actúa con serenidad y perseverancia, los resultados vienen, y yo estoy seguro de que más pronto que tarde veremos cómo llegan esos resultados", finalmente rematada con esta otra perla: "Estoy muy contento con mi Gobierno (sic), muy orgulloso de cómo se ha comportado con decisiones difíciles", Pues nada, Mariano, no seremos nosotros quienes te bajemos de la nube ni te estropeemos, como tú has hecho con las nuestras, tus vacaciones. Vale.

P.D.: A pesar de lo arriba afirmado, no cabe duda del superior ingenio de los liverpulianos. Para muestra un botón, esta fue la nota de protesta dirigida a la Reina con la que Lennon en 1969 acompañó la devolución de la medalla de marras. No tiene desperdicio: "Your Majesty, I am returning my MBE as a protest against Britain's involvement in the Nigeria-Biafra thing, against our support of America in Vietnam and against 'Cold Turkey' slipping down the charts. With Love, John Lennon." Chúpate esa, Mariano.

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