lunes, 9 de julio de 2012

Mujeres violentas

Es lo que tiene la experiencia epentésica en solitario. Uno, ya introducido, implantado, en la órbita del bosón del narcótico, accede a los peplos del blanco agujero ocular de la esposa de Menelao, y mientras se deleita contemplando como se yergue el rumor del olvido, como reculan los muros y claudican las puertas, los umbrales recogen la lluvia gota a gota, dilatándose, hasta yacerse como sepulturas en el iridiscente desguace de la memoria, agitando llamas entre las yemas de los dedos, pereciendo en el látex renacer de algún otro extranjero, cuyos recuerdos acaparas, y de cuya vida te pertrechas.

No encuentro otra explicación a la fascinante experiencia de haber revivido un recuerdo jamás vivido; de apropiarme de una memoria que no era mía; unos anhelos, sentimientos, decepciones, que fueron de otro. Me veo a yo mí mío lanzándome a tumba abierta al hondo del simposio, a las 19h 45' 3', sincopando los tiempos sin respetar prevenciones. Un lapso de tiempo más allá, pierdo la noción de mis camaradas y me contemplo, ya desde fuera de mí mismo, con un extraño cartón con la imagen arriba reproducida -que hubiera hecho las delicias de Freud- en mis manos. No soy yo, como tampoco tú, no tengo más pasado que ese breve momento previo, no echo nada de menos, sólo soy uno de tantos jóvenes de los ochenta con ganas de vivir deprisa y dejar un bonito cadáver, pero hoy visto de manera informal, en un despacho con un ciclista metálico, llamando la atención de A., un tipo cinco años mayor que mis palabras, y con una personalidad arrolladora y muchas ganas de montarla. Es él quien sostiene el LP en una mano, mientras de la otra surge un escenario bajo el lento humo de su cigarrillo. Cuatro muchachos se afanan sobre las tablas, tocando sin parar aceleradas canciones todavía intonsas. No hay nadie entre el público, tan sólo el negativo de una mujer tan fugaz como reservada, ahuyentando el lobo de saberse esquirla del sueño de otro.

Leemos en la propia página web de estas "Mujeres Violentas" que diversas deidades se le aparecieron a Brian Ritchie, el bajista, insinuándole el nombre del grupo, uno de sus mayores aciertos. Asimismo anotamos algunas descripciones tan certeras como brillantes del grupo del que también formaron parte Victor DeLorenzo, baterista, y Gordon Gano, guitarra y compositor: "padrinos del flok-punk, improvisadores dadaístas del rock, fósiles calcificados de la angustia juvenil, minimalistas de las raíces americanas, la personificación sónica de la ansiedad, cubistas del blues o portavoces de los inadaptados".

Aunque más allá de las palabras, brillan con luz propia el ritmo, la pasión y la frescura de un combo que haciendo bandera de la sencillez, dio una nueva vuelta de tuerca al género, y consiguió que hoy se reconozca a sus miembros como importantes pioneros del fenómeno indie. Buena muestra de todo ello es este menos inocente de lo que parece "Blister in the sun", tema de espíritu adolescente que abría la aventura discográfica de Violent Femmes, y que esta semana os ofrecemos en ALGO MÁS QUE RUIDO...

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