viernes, 6 de julio de 2012

Mermelada de higos "à la Pénélope"

Andaba la redacción un tanto revuelta ayer, con un virus dando vueltas por las diversas estancias, infame virus llamado tedio, estival para más señas, con sus gafas de sol y su bikini de rayas, hasta que a cierta hora imprecisa de la tarde todos hemos coincidido en observarnos como a través de un gajo de mandarina. Nos hemos proyectado en un futuro imperfecto, concretamente el de las diez y media de la noche de autos, y nos hemos elevado hasta ese cielo ebullescente, de labios de mermelada, que se apuntaba en toda su tormentosa lujuria; aunque sin osar hollar las sombras, dejándonos herrar por el sopor delincuescente, por una dejadez melancohólica, corolario unívoco de mosquitos tempraneros, al tiempo que Estragon calafateaba las grietas y los bosones, impidiendo para siempre el vuelo de nuestras ocres miradas por la miríada de latidos estelares que algunos herejes llaman dios.

Ha sido justo en ese momento en que la escala Mercalli de nuestra desidia estaba abandonando el valor IX en incontenible crescendo, cuando ha llegado a nuestras atiborradas orejas los rumores de un antídoto, el cuchillo blandiéndose amorosamente en la pulpa, esta cayendo sin más estrépito en el agua en ebullición, mientras el cucharón daba vueltas sobre la mixtura. Y ha sido en ese instante en que hemos vuelto a dar gracias a la vida y a la muerte, al cielo y al infierno, a dios y a la partícula, a los Beatles y a los Rolling Stones, a Rajoy y a... no, a Rajoy, jamás. Porque sabíamos lo que nos esperaba, unos cuantos desayunos y meriendas disfrutando de la maravillosa mermelada de higos de Penélope. ¡SLUUURPS!

Como somos de aquellos que nos gusta compartir lo mejor de la vida, os dejamos la receta. Ahora solo falta que tengáis la mano de la hermosa Penélope:

Ingredientes: 4 kilos de higos (aprovechad un día que estén de oferta, claro) y algo menos de medio kilo de azúcar por kilo, es decir, algo menos de 2 kilos. Limón al gusto (como por aquí gusta bastante ese punto ácido, se exprimieron tres), y jengibre, que deberemos rallar. Para que la mermelada espese se necesita pectina. Si no se tiene a mano, lo mejor es añadir tres manzanas sin pelar ralladas (dos o una si la cantidad de mermelada que se quiere hacer es menor).

Preparación: Se ponen los ingredientes en una olla a fuego lento (los higos, el azúcar, el limón y el jengibre) entre hora y media o dos horas (aunque con menos fruta no es preciso tanto tiempo).

Después se pasa todo por la batidora. De acuerdo a nuestro gusto, buscaremos una masa uniforme o dejaremos algún tropezón de fruta. Una vez hecho, se rellenan los botes (reciclados para la ocasión, por supuesto) y se voltean para hacer el vacío en ellos, se dejan enfriar y ya está, a repartir entre cuantos más, mejor.

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