jueves, 1 de agosto de 2019

el pasajero

Grafitti en medianera del Clot, autor desconocido.
¿desde cuándo dormitaba en ti? ¿por qué se atrincheró en tu interior? ¿guardaba relación con tus humores o hábitos? ¿tenías forma de plantarle cara? ¿o acaso el guion estaba escrito antes de que el tiempo fuera tiempo?

el pasajero desplegó el plano sobre tu piel en los ratos muertos en la oficina, el ajetreo inerte del centro comercial, el inexcusable jogging vespertino. sin apenas inmiscuirse en tus gestos, preocupaciones o arranques de condescendencia. esperando pacientemente a que aflorara en tus decisiones el sedimento de la apatía o la fragilidad.

trazó su ruta, planificando las diversas escalas, en las que -parásito de tu perplejidad- fue tomando acomodo en las estancias de tus certezas, el corredor de tus argucias, el descuidado jardín de tus planes de futuro.

hasta despejar la casa de todo tu ser.

dejando en pago la roma espada de la incertidumbre pendiendo sobre tu cabeza.

2 comentarios:

  1. Volar con el corazón, desde luego, impone más que en avión.
    Toda la suerte al pasajero

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    1. Justo volando me pillaba este comentario suyo, y a fe que extraña fue mi suerte, en un vuelo que a pesar de haberse iniciado en un aeropuerto semirrobotizado, no pudo evitar llegar a destino con 3 horas de retraso. Toda la suerte que yo no tuve para sus vuelos de este verano, sean vía avión o vía corazón.

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