martes, 23 de octubre de 2012

Never Mind the Bollocks (Here's J. I. Wert)

Life’s but a walking shadow, [...] a tale
told by an idiot, full of sound and fury...

¿Quiénes son estos punks?, ¿quiénes son estos gamberros?, rezaba el pie de esta famosa portada de un tabloide británico, consagrada a los Sex Pistols el día siguiente de su célebre performance en Today, el show de Bill Grundy, en diciembre de 1976. The filth and the fury!, ¡La mugre y la furia!, en estridente juego de palabras con la célebre sentencia de Macbeth, que asimismo inspirara a Faulkner el título de su monumental The sound and the fury. Un titular irónicamente recuperado por el documental que en el 2000 realizara Julien Temple sobre la mítica punk rock band británica, y que hoy preside esta que fue -sin aspirar nunca a serlo- delirante disquisición sobre el ministro Wert.

Una tensó, en realidad, que tuvo lugar el pasado sábado, el mismo día del cumpleaños de Rambó, como sabéis, uno de nuestros principales colaboradores. Muy de mañana, este, sin previo aviso y sin ni tan siquiera haber bebido una gota de alcohol o ser víctima de algún tipo de delirio o de simple excitación, deleitaba nuestros todavía adormecidos oídos con una insólita revelación surgida alrededor de su reciente revisión de la cinta de Temple. Decía así: el ministro Wert es la viva reencarnación del sueño (o la pesadilla) de anarquía, destrucción, anticristo y escupitajo que preconizaron a mediados de los setenta aquellos aventajados pupilos de Malcolm Mclaren.

La verdad es que menos mal que el desayuno era frugal y alejado de armas de destrucción masiva tipo fartons, porque de lo contrario, el súbito despiporre podía haber sobrevolado una vez más la categoría de tragedia (ver enlace). Aun así, tal vez por no mostrarnos descorteses en día tan señalado para nuestro colega, o bien porque la cosa prometía, decidimos prudentemente aparcar zumo, té, café y cereales para proceder a la escucha socarrona y desinhibida de aquel torrente de argumentos tan incoherentes como estrafalarios, extraídos en su mayoría de las declaraciones que los propios Pistols realizaran para el documental de Temple y que, según Rambó, podían explicar la emergencia, actualidad y pensamiento (sic) político del señor ministro de Educación, Cultura y Pedorte. Lo que sigue es el resumen de aquel desternillante ejercicio de lógica patafísica, con algunos de nuestros razonamientos empleados en su refutación:

Argumento 1, el contexto, la herencia recibida, esta vez a través del consabido No future: "La izquierda, que había hecho tantas promesas, no había hecho nada por la clase obrera. La clase obrera estaba confusa, y ya ni siquiera comprendía qué significaba clase obrera. Eran tiempos fríos y deprimentes, no había trabajo, todo dios estaba en el paro, si no nacías con pasta ya podías despedirte de tu vida, no llegarías a nada. La gente estaba harta del viejo sistema, evidentemente el viejo sistema no funcionaba, te lo dicen en el colegio, en el paro, en todas partes, no tienes ninguna oportunidad, simplemente acepta tu suerte y sopórtala".
(Obviamente, aquí nos mantuvimos en un prudente silencio, y eso que la premisa invitaba a reflexionar alrededor del concepto del eterno retorno, pero Rambó, 1 - Redacción, 0.)

Argumento 2, la ausencia de preparación previa: "Nuestros primeros pasos fueron una pesadilla. Yo no acertaba una sola nota, Paul no llevaba el ritmo, yo no sabía tocar la guitarra, la odiaba, todo era un puto ruido, pero seguí metido porque no tenía nada más".
(Momento en el cual empezaron a aflorar las risillas condescendientes, rápidamente acalladas por un afilado Rambó que, sin negar la valía académica y profesional de Wert, recalcó las reiteradas muestras de inexperiencia en el medio político que caracterizan su mandato, otra -para qué negarlo- auténtica pesadilla. Así que Rambó, 2 - Redacción, 0.)

Argumento 3, el sexual: "La verdad es que me daba igual hablar del grupo, solo quería que me la chuparan, siempre era lo primero en que pensaba, no me interesaba hablar de política, entonces ni siquiera sabía quién era el puñetero primer ministro. Simplemente quería echar un polvo, como cualquier adolescente".
(- Te cazamos, Rambó. No nos consta tamaño desafuero en la vida íntima de Wert, quien incluso ha protagonizado en el último mes el loable acto de amor de enchufar a su mujer como tertuliana en TVE.
- Os cacé yo, 20añeros... Hasta el más advenedizo estudiante de psicología se daría cuenta de que nos encontramos frente a un potencial caso de sublimación en la manera descrita por Freud. En Wert, a diferencia de Steve Jones, tal pulsión no se cumple en el mero donjuanismo felativo-compulsivo, sino en el macroacto virtual pero efectivo de ir jodiendo la vida a todos los españoles, lo que en el fondo convierte al ministro en el mayor sátiro jamás surgido sobre la piel de toro.
3 a 0, y razonamiento que Rambó rápidamente encadenaría con el siguiente.)

Argumento 4, la furia, la polémica, la constante provocación: "Los Sex Pistols no trataban de hacer feliz a la gente. Eran un ataque. ¡Ataque! ¡Ataque!"
(Golazo por la escuadra de Rambó. Ni el ámbito de la educación, cualquiera que sea el colectivo implicado  -docentes, alumnos, padres, becarios, sindicatos, comunidades autónomas con competencias transferidas-, ni mucho menos el mundo de la cultura, parecen haber sentido felicidad alguna en todo este último año en que han estado bajo la égida de Wert. Rambó, sin darnos tiempo para encajar el golpe que supuso este cuarto tanto, se aprestó a buscar la manita con el recuerdo de aquellas famosas palabras que Lydon y Jones dedicaran a Grundy, y que desencadenaran la furia: "Shit", "You dirty sod. You dirty old man", "You dirty bastard", "You dirty fucker", "What a fucking rotter".

-Wert es un tipo con una educación excelente, la propia del Colegio del Pilar. Jamás se pronunciaría de una manera tan zafia.

El que terció con ímpetu tan arrollador no fue otro que El Manco. Y el comentario tuvo el efecto de enfriar el ánimo al crecido Rambó. Verdadero revulsivo, aquello sonaba a 4-1 e incluso a 4-2, una vez el complutense empezó a desgranar -en contra de lo que habitualmente sostienen los críticos del des(Gobierno) Rajoy- los beneficiosos efectos que la presencia de Wert tenía para el desarrollo de la lengua castellana, y que él resumía en un paulatino proceso de poetización de la misma, especialmente visible, en un nivel inferior, en las consignas habitualmente dedicadas al ministro en concentraciones y manifestaciones; y en un nivel superior, en el cada vez más agudizado ingenio que sus críticos muestran desde sus tribunas. Así, el Manco anotaba la presencia, en las diversas algaradas contra Wert, de recursos retóricos como juegos de palabras, antítesis, elipsis, bimembración, paralelismos o rima, entre otros, con una marcada tendencia a un creciente conceptismo. A modo de ejemplo: "La uni no se vende, se defiende", "Wert-zotas", "Sin wert-güenza", "Wert-edero", "Wert-icidio", "Wert-borrea" (ideal para rimas con vocablos tan agradecidos como 'diarrea' o 'gonorrea') o "Recortes al Borbón y no a la educación" (cuando en sus apariciones, el ministro se vale de don Felipe como escudo humano), o los exquisitos "lo que hay que Wert" y "el Niño de la Werta" (David Torres), tal vez solo superados por la acuñación de neologismos topográficos ("Wertlandia", por Román Orozco) o ministeriales ("ministro de Educación y Bar[Wert]barie", por Manuel Rivas). Ejemplos que, en opinión del Manco, además de alejar a Wert de los Pistols, mostraban paradójicamente la eficacia de la nueva Ley de Mejora de la Calidad Educativa incluso antes de su aplicación. "Sin duda, desde los tiempos de Gracián y Quevedo o, más recientemente, de la inolvidable La Codorniz, no se asistía en este país a tamaño despliegue de creatividad y agudeza", acabó afirmando con esa convicción tan suya de veterano de Lepanto. Y lo cierto es que dábamos por finiquitado el combate, cuando Rambó, en un alarde del que sólo probados lideres del calibre de Radamel, Lionel o Iker son capaces, nos volvió a sorprender con un nuevo y esta vez irrebatible

Argumento 5 o argumento emprendedor: "Los Sex Pistols han alcanzado la fama en todo el mundo en 19 idiomas, fueron elegidos 'Jóvenes empresarios del año' por la Revista de Inversores. han vendido más periódicos que el Armisticio. La música les daba igual, lo suyo era el caos puro y duro".
(Reconozcámoslo, ¿quién no ve en este retrato el de toda esa generación de "emprendedores" que han llevado a este país desde su nada a las más altas cotas de nuestra miseria? Esta constatación, unida al hecho de que el mismo Wert haya recalcado en repetidas ocasiones que uno de los pilares de su reforma educativa es la revalorización positiva del modelo empresarial y de la figura del emprendedor como puntales de una concepción de la sociedad basada en el éxito personal como presunto motor de progreso, nos sumieron definitivamente en el sopor, el desconcierto y la inacción que antecede a la derrota. "Touché et a coulé", "Jaque y mate", y aguantar las sardónicas burlas de Rambó por una victoria inesperada, pero espectacular y arrolladora).

O no, porque nada puede escapar a la sagacidad de ese náufrago eterno que es Nadie, quien hasta entonces se había mantenido en su habitual segundo plano. Con ganas de fustigar esa sempiterna chulería adolescente de nuestro carolopolitano favorito, no se paró en barras a la hora de hurgar en la llaga del engendro de Temple, hasta que consiguió hallar (1h 15' del metraje) la prueba definitiva que mostraba la radical distancia ideológica entre los Lydon, Jones, Cook, Matlock y Vicious, y el ínclito Wert: los dos últimos conciertos de la banda en el Reino Unido (donde ya nadie se atrevía a contratarles ni bajo nombre falso) en la Navidad de 1977: un pase matinal con opíparo desayuno y reparto de regalos a los hijos del cuerpo de bomberos (largo tiempo en huelga), con un animadísimo Rotten dejándose bombardear a tartazo limpio por la chiquillería; y un pase nocturno para los miembros del sindicato. ¿Quién dijo rudos punks? Para rudo (y astado) y temible punk, nadie como el puñetero señor ministro, al que no se le recuerda ni se le espera en compañía de huelguista ni de hijo de huelguista alguno.

Obviamente, Rambó encajó más mal que bien la derrota. El mismo Nadie, sintiendo aquella pesadumbre como propia, le ofreció la elección del tema de esta semana para la sección ALGO MÁS QUE RUIDO. Nuestro amigo no lo dudó un instante: "Liar", de Sex Pistols, versión en  directo procedente de su concierto en el Winterland Ballroom de San Francisco, en la que sería su última actuación antes de su separación ("Ah-ha-ha. Ever get the feeling you've been cheated? Good night", dijo Rotten antes de abandonar el escenario). No tardamos ni un instante en comprender la elección. Nos bastó con volver a ojear las perlas soltadas por Mr. Wert en la prensa en los últimos días: "El número de alumnos por clase no aumenta, se flexibiliza en un 20%", "Los estudios de la OCDE dicen que se pierde eficacia solo a partir de grupos de más de 45 o 50 alumnos", "No es cierto que se hayan disminuido las becas", "Españolizar a los alumnos catalanes no es recentralizar", "La fuga de cerebros no es negativa", "Invertir más en enseñanza no mejora el rendimiento escolar". YOU'RE A LIAR.

P.D.: Para monazos nostálgicos repentinos alrededor de las Pistolas Sexuales, aquí tenéis el enlace al concierto completo: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=jbwjWU26e9Y#!. De nada.

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