domingo, 4 de septiembre de 2016

diario, 3 de septiembre

al mediodía, frente al ordenador, con la pequeña A E, que, curiosa, me pregunta el porqué del título del blog. tras responderle con detalle, aprovecho para explicarle someramente sus inicios, repasando alguna de las primeras entradas, y entre ellas una con un enlace a un vídeo de "Shooting Star", del Street Hassle de Lou Reed. poso la mirada en la tantas veces contemplada imagen de la cubierta, deteniéndome como siempre en el destello sobre la lente derecha de las gafas ahumadas que luce el artista. luego reclamo la atención de A E, y le cuento, muy serio, que si mira fijamente el destello durante un rato y luego cierra los párpados, una vez los vuelva a abrir, podrá ver Nueva York. obviamente -a pesar de que el truco del Alt+Tab me sale mejor de lo esperado-, la niña no traga. así que, después de regalarme una mirada en la frontera entre la altivez y la condescendencia, me deja a solas con la efigie del neoyorquino.

vuelvo al destello y de camino al foco rojo que surge del fondo, reparo en la existencia de un reflejo en la lente izquierda, la figura de un hombre hasta hoy inadvertido. llamémosle efecto "blow-up" o "babas del diablo", lo cierto es que me dejo llevar de la forma más pueril por esa euforia peculiar del hallazgo inesperado. pronto se plantea la pregunta sobre la identidad del personaje: ¿el mismo Lou frente a un espejo, el fotógrafo, algún colega? su aire achaparrado me hace pensar en Springsteen, a la sazón en los estudios The Record Plant, e invitado por Reed para interpretar el recitado incluido en el tema que da título al álbum. después de un rato indagando en el buscador, lo único que hallo son sospechas en el mismo sentido de diversos fans del Boss.

interesante cuestión esta de contemplar algo mil veces sin ser capaz de ver o atisbar el fondo del asunto. solo que, a veces, el descubrimiento, en vez de entusiasmar, acaba por provocar desconcierto, o incluso decepción para con uno mismo. de hecho, no otra ha sido la sensación que me ha asaltado un poco más tarde, a la hora de la sobremesa, cuando comentando con N las vicisitudes políticas de la semana, le he participado mi perplejidad ante la férrea cerrazón de Rajoy a hacer concesión alguna -por mínima que fuera- a la oposición, que facilitara el trágala de su investidura. "¡alma de cántaro! -ha replicado N con su proverbial vehemencia- pero si Rajoy es el único al que le interesan unas terceras elecciones. ¿cómo puedes no verlo? no parará hasta conseguir una nueva mayoría absoluta". que su argumentación se basara en el estricto análisis de las palabras del candidato en sus diversas intervenciones, mientras la mía se perdía en los vericuetos del tan manido interés general, el hartazgo de la ciudadanía, o la quimera del riesgo de un revés electoral a favor de la izquierda, no constituía -me temo- sino la prueba fehaciente del estrago causado en mí por la tóxica influencia de los medios de (des)información, o peor aún, por el paulatino desinterés por la res política en el que -como a tantos otros- me han sumido los acontecimientos de este último año.

de vuelta a casa tras despedirme de N, todavía corrido por la conversación, me conjuro a mí mismo para no dejarme arrastrar por la tentación de la desmovilización definitiva, incluso en el caso en que la cita electoral finalmente caiga en Navidad o -cosas veredes- en 30 de febrero.

6 comentarios:

  1. Jamás me había fijado en el reflejo de las gafas de Lou Reed, pero... cuántas, cuántas veces no me ha sucedido que, de repente, releo por enésima vez un texto (poético, narrativo), y de repente descubro en él un significado, una luz que hasta entonces me había permanecido oculta.

    Privilegio de los textos clásicos, por regla general...

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    1. No hay mayor cercanía al acto creativo que esa lectura atenta, gracias a la cual de vez en cuando acaece (desde nuestra humilde posición de lectores o espectadores, por supuesto) aquel "hacer visible lo invisible" mencionado por Klee.

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  2. Sin duda, se busca un efecto de desestimiento a sabiendas de que a ellos no les afectará dado que, como alguien dijo, los electores del PP no votan, fichan. Pese a la decepción, al hartazgo, hay que promover la movilización, si es posible, al margen de los partidos políticos. Y hacerlo pronto. Es demasiado lo que hay en juego. En ese sentido, el título del disco de Reed debería servirnos de inspiración.

    Un cordial saludo

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    1. Completamente de acuerdo en lo del desestimiento, impulsado tanto por los del bipartidismo, como por los voceros habituales o el verdadero poder. No cabe duda de que, en líneas generales, la indignación ha vuelto al bar y al sofá, y no solo -mucho me temo- por la canallada de la ley mordaza, sino quizá también por haber creído que todo podía caer por su propio peso con solo depositar un voto morado en la urna. Nos vemos en su blog.

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  3. Esa mirada "entre la altivez y la condescendencia" es taaaan de tu hija...

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    1. Habría que atender también a la de burradas que le suelta papi. La de Lou Reed todavía es de las pasables... Y, por cierto, ¡qué placer, querida amiga, el volver a verla por la zona de comentaristas!

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