domingo, 2 de diciembre de 2018

la hermana

L’inspiration est décidément
la sœur du travail journalier.
(Baudelaire)

ceñudos, absortos, agripados, paraguas chorreando por doquier. un dúo de carteristas y una mocosa rinotiléxica con mami-colgada-del-Candy-Crush oteando víctimas entre los más adormilados. parte el convoy tras 5 interminables minutos de espera y, a pesar de las apreturas y la tensión acumulada (¡qué asco de martes!), Γ consigue sentarse y zambullirse en la lectura del prólogo de una antología de Auden. ¡qué fenómeno ese W. H.! incapaz de componer un solo verso si antes no corría las cortinas negras de su escritorio, como si solo a través de ese aislamiento del exterior, de ese sumirse en la penumbra hipnótica de lo familiar, pudiera emprender la travesía por las galerías más remotas de su conciencia.

blandiendo su blanda mirada, un anciano le reclama el asiento. mientras se incorpora, Γ recibe la enésima llamada de su madre recordándole la hora a la que debe recogerla para la cita con el osteópata. a punto de colgar, contrae el rostro: chasquido-de-dolor-en-la-zona-lumbar, hábilmente amortiguado por una contorsión imposible que solaza por un instante a una joven tricotilomaníaca. dolencias, fobias y extravagancias: mueven, simplifican, confirman el universo. al salir del túnel, en la mente de Γ espejea un tornasol de rituales dispares, asociados al encuentro con la musa. así, el anhelo de recogimiento de senderos, sábanas o celdas monásticas; la inmersión en la algazara de cafés, tabernas o tertulias; o los más repentizados de quienes confían la escritura al cubilete de sus sueños o a la tibia afirmación de las nalgas de su amante.

una expresión inglesa (dark horse), el recuerdo de una exitosa huelga general (y de la estéril búsqueda de un garito donde celebrarlo), la prensil risa con que 
Ω rubricaba sus orgasmos: extracciones que, al pie de la escalera mecánica, afloran rumbo a la Moleskine: una "perversión" de una rutina sugerida por su psicólogo de pareja que aunque no salvó su matrimonio, le deparó buenos dividendos en los meses en que estuvo dedicado en cuerpo -pero sin alma- a la escritura de aquella novela que ni tan solo se ganó el indulto del cajón.

extractos de inspiración rescatados entre el ajedrez endemoniado de andenes y transbordos, de peones, torres y alfiles con su propia partida a cuestas porfiando su lugar en el tablero, camino de escuelas y centros de trabajo. tupidas cortinas humanas entre las que a veces, siquiera por un instante, se desliza la hermana, meciendo a Γ en tan grato vértigo que las prisas, las añagazas de la memoria, los espectros de las cien vidas jugadas en paralelo sin sentir ninguna como propia, quedan en suspensoy lo único que ya importa es anotarlo todo, antes de que palabras e imágenes recelen de su destino...

2 comentarios:

  1. Se le siente últimamente muy reflexivo -en su estilo- acerca del sentido, del acto de escribir, como si no hacerlo supusiera desperdiciar la realidad.

    Le envío un cordial saludo desde el inconformismo.

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    1. Me encanta su comentario. En cuanto a lo de escribir, se coló en la vida de uno por la puerta trasera, y con el tiempo fue adquiriendo la consistencia de una adicción. El texto es una recreación de algunos instantes sucedidos en estos últimos años en un espacio, el metro, en mi caso, verdadero motor de inspiración. Nos vemos en su blog.

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